El presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, ha puesto el foco en la necesidad de mejorar la percepción social del sector asegurador en España. Durante su intervención en un encuentro organizado por la Fundación Seres, Garralda aseguró que, si bien la imagen del seguro ha evolucionado positivamente en los últimos años, aún persiste una barrera cultural que limita su reconocimiento como un pilar clave de la economía y la vida cotidiana.

Garralda defendió el papel esencial que desempeñan las aseguradoras, tanto para las empresas como para los ciudadanos. “El seguro permite a las compañías centrarse en su actividad principal al externalizar los riesgos, mientras que para los particulares representa una herramienta que les libera recursos para el consumo al proteger aspectos fundamentales como la vivienda, el automóvil, la salud o la jubilación”, explicó.

No obstante, reconoció que el sector arrastra un desafío psicológico: muchas personas asocian el seguro al pago constante de primas, sin percibir el valor de la cobertura si no ocurre un siniestro. “Se ve como un gasto más que como una inversión en tranquilidad y estabilidad”, apuntó el presidente de Mutua Madrileña.

Para revertir esa percepción, Ignacio Garralda subrayó la importancia de que las aseguradoras comuniquen con mayor eficacia su contribución social y económica. En su opinión, el sector debe visibilizar cómo actúa como un agente de estabilidad en situaciones de crisis y cómo impulsa la economía a través de la gestión eficiente del riesgo.

En este mismo contexto, el presidente de Mutua insistió en la necesidad de que las empresas combinen rentabilidad y responsabilidad social. “La rentabilidad no es incompatible con el compromiso social. De hecho, es lo que permite sostener en el tiempo proyectos solidarios y de impacto social real”, concluyó.

Con estas declaraciones, Ignacio Garralda no solo reafirma la visión de Mutua Madrileña como una compañía comprometida con su entorno, sino que también lanza un mensaje al conjunto del sector: el seguro necesita comunicar mejor su propósito para ganar la confianza y la valoración del conjunto de la sociedad.